martes, abril 10, 2007

María y Sergio.

En la estadística sobre qué es lo que más les interesa conocer a los visitantes de este blog sigue en cabeza todo lo relacionado con el equipo artístico.

Hoy quiero hablaros de María y Sergio, que son precisamente los actores más jóvenes del reparto. A María Castro la conocí en un casting buscando una actriz para interpretar el papel de una aspirante a cabaretera en una entrega de premios de los Mestre Mateo del audiovisual gallego. ¡Qué deciros! Mi querida pelirroja pizpireta llegó, vio y venció —y por el medio cantó, bailó, actuó, convenció y brilló como sólo las estrellas con luz propia saben hacerlo—. En el mismo instante que la elegíamos tuve claro que tenía que ser mi María (curiosamente, el personaje de la película también se llama como ella, aunque el guión estaba escrito cuando María, la de carne y hueso, todavía debía vestir uniforme de colegio y puede que hasta llevase un alambre en los dientes…). Eso sí, reconozco que la hice sufrir un poco porque no se lo dije hasta un año y pico más tarde. Mientras tanto, le seguí la pista e incluso volví a trabajar con ella, mejor dicho, con su voz. Su disciplina, voluntad y talento me confirmaron lo que mi estómago —los directores debemos dejarnos guiar muchas veces por el estómago— me apuntó el primer día.

Con Sergio Bermúdez, ese chico risueño, sencillo y con cara de pillo, la cosa fue distinta ya que, por circunstancias y avatares de los rodajes, tuvimos que organizar un casting improvisado y rapidísimo. Bueno, en realidad no hubo necesidad de tal: una rápida conversación durante una apresurada comida —y otra punzada en el estómago— sirvió para convencerme de que era el actor adecuado para el papel de César. Él no probó bocado y se marchó antes de los postres. Para compensar la larga espera que le había infligido a María, traté de hacerlo sufrir hasta el día siguiente, pero por aquel entonces no sabía que Diana y Kira, que también trabajaban en la película (en el departamento de vestuario), eran sus maravillosas hermanas e iba a ser absolutamente imposible guardar el secreto ni media hora. En fin, no me equivoqué —o no se equivocó mi estómago— porque en los ensayos me dejó claro que tenía capacidad, intuición, chispa, aptitudes (y actitud) para ganarse el papel por méritos propios.

César y María, María y Sergio, son una de las parejas protagonistas de “Los muertos van deprisa” y da gusto verlos juntos y rodeados de actores veteranos, con gran experiencia y trayectoria, pero con las mismas ganas, ilusión y tenacidad que el que más.

Una de las satisfacciones más grandes que puede experimentar un director es descubrir que tiene olfato y saber, cuando aún están empezando (antes que los “descubran” otros), quiénes van a triunfar. Para mi propio regocijo, María y Sergio me han regalado el privilegio de haber sido uno de los primeros en confiar en su profesionalidad, proeza que me resulta más gratificante que ganar un Goya (creedme, os lo dice uno que ya tiene la parejita).

No me equivocaré si aventuro que María y Sergio son dos grandísimos actores que alcanzarán todo lo que se propongan en su oficio porque poseen habilidad, soltura, preparación y facultades para ello. Y, por si fuera poco, tienen un gran futuro por delante donde otros sólo tenemos presente (y algunos ya sólo pasado). Pero lo más importante es que son además dos personas maravillosas, humildes, cordiales y honestas. ¡Buena gente! Y, más que de trabajar con ellos, me enorgullezco de que sean mis amigos.

Muchas gracias, chicos. Espero tener el honor de volver a trabajar con vosotros en breve. Sed felices.

2 comentarios:

JairoIglesias dijo...

María Castro es impresionante. Tuve la ocasión de trabajar con ella dos veces y sólo tengo ganas de volver a hacerlo, porque realmente es una chica que va más alla de lo que esperas. Actriz como la copa de un pino y con un potencial que envidio (sanamente...jeje).

Pero Ángel¡¡ es que tienes un gran reparto, de lujo y gallego. También te envidio a ti!!

un abrazo, espero con ansias el post que se titule: ''Los muertos van deprisa vuelve al rodaje''

Anónimo dijo...

Gracias a ti por tus palabras. Me has dejado perplejo y emocionado, jeje :-) Para mi sí que es un privilegio poder trabajar en una película como esta y con un equipo que pone tanta pasión en su trabajo. Ojalá salga todo estupendamente y podamos retomar este rodaje, y ojalá tengas razón y tanto María como yo podamos tener un gran futuro por delante, como tú dices. María va por muy buen camino, yo aun necesito unos pequeños empujoncitos, jeje. Yo pongo todos mis medios, e intento formarme para ser mejor actor y mejor persona. Y espero hacerlo toda la vida.

Para mi sí que es todo un honor trabajar contigo. Ha sido un acierto haberme presentado a esa comida que también me daba buenas vibraciones. Yo estaba en Madrid, y en 24 horas tenía que ir a esa comida en Ribadeo. Hice la maleta rápidamente, me cogí el bus de la tarde. Llegué a mi casa de madrugada, le eché una ojeada al guión y le dije a mis hermanas que me contaran un poco como era César. Ellas sabían como vestía, jeje, y llevaban trabajando con el guión unas cuantas semanas.

A la mañana siguiente, hice ese viaje norteño de Coruña a Ribadeo y allí me encontré a todo un equipo que estaba deseando terminar con la preproducción. Comí poco la verdad, y esa misma tarde ya me dieron la gran noticia de que querías contar conmigo.

He de darte las gracias por tu confianza, por tu buen trabajo, y por las ganas que pones en esta tu película. Espero dar lo mejor de mí y aprender de todos cuantos tenga alrededor.

Un gran abrazo,
Sergio